Toda angustia existencialista proviene de la separación del YO - MUNDO. Originalmente, cuando recién nacidos, el yo lo incluía todo. No había diferencias entre exterior e interior. Es luego, cuando se forma el consciente que aparece esta dolorosa diferencia.
Entonces:
O destruyo el mundo
O me destruyo a mí mismo.
O incorporo el mundo al yo.
Creo que este último concepto es por el que están perfumadas las doctrinas budistas del amor universal.