«Así, pues, lo
malo es, originalmente, aquello por lo cual uno es amenazado con la pérdida del
amor por parte de la cultura»
Oh! Mis horas lúcidas
Borradores, plagios y apreciaciones desmesuradas.
01/12/2011
Richard: After the funeral, we all tried to get back to normal.
Richard: But it just didn't seem right
Richard: It became clear the problem was Christo
Richard: You see, in a shark attack, or any other major tragedy, I guess the important thing is to get eaten and die, in which case there's a funeral and somebody makes a speech and everybody says what a good guy you were
Richard: Or get better, in which case everyone can forget about it. Get better or die.
Richard: It's the hanging around in between that really pisses people off.
Richard: But it just didn't seem right
Richard: It became clear the problem was Christo
Richard: You see, in a shark attack, or any other major tragedy, I guess the important thing is to get eaten and die, in which case there's a funeral and somebody makes a speech and everybody says what a good guy you were
Richard: Or get better, in which case everyone can forget about it. Get better or die.
Richard: It's the hanging around in between that really pisses people off.
04/11/2011
Freud, genial
No podemos por menos de suspirar desconsolados al advertir cómo a ciertos hombres les es dado hacer surgir del torbellino de sus propios sentimientos, sin esfuerzo alguno, los más profundos conocimientos, mientras que nosotros para alcanzarlos debemos abrirnos paso a través de torturantes vacilaciones e inciertos tanteos.
02/11/2011
Toda angustia existencialista proviene de la separación del YO - MUNDO. Originalmente, cuando recién nacidos, el yo lo incluía todo. No había diferencias entre exterior e interior. Es luego, cuando se forma el consciente que aparece esta dolorosa diferencia.
Entonces:
O destruyo el mundo
O me destruyo a mí mismo.
O incorporo el mundo al yo.
Creo que este último concepto es por el que están perfumadas las doctrinas budistas del amor universal.
Entonces:
O destruyo el mundo
O me destruyo a mí mismo.
O incorporo el mundo al yo.
Creo que este último concepto es por el que están perfumadas las doctrinas budistas del amor universal.
24/10/2011
Trepredon
¿Todo el tiempo sabemos quienes somos?
Cuánto (¿cuanto?) monetizamos nuestra cavilaciones en tarde-noches dónde el todo perfuma amablemente al dá-lo-mismo.
No hay más que enredarse en un toalla para sentir el sabor a comienzo y de, paso, sentirse perdonado por el mundo.
Que noción tan ridícula esa. El mundo, el primer pecador, es también el primer juez.
¿Qué vino primero el pecado o el mundo?
Basta. Sólo son jueguitos de palabras para convercerme de que soy más interesante que ese mueble que me mira fijo y me sususrra "Te perdono"
Cuánto (¿cuanto?) monetizamos nuestra cavilaciones en tarde-noches dónde el todo perfuma amablemente al dá-lo-mismo.
No hay más que enredarse en un toalla para sentir el sabor a comienzo y de, paso, sentirse perdonado por el mundo.
Que noción tan ridícula esa. El mundo, el primer pecador, es también el primer juez.
¿Qué vino primero el pecado o el mundo?
Basta. Sólo son jueguitos de palabras para convercerme de que soy más interesante que ese mueble que me mira fijo y me sususrra "Te perdono"
01/08/2011
Errores de cálculo
He gastado todas mis energías en tratar de no sentirme un estúpido y ninguna en intentar dejar de serlo.
26/07/2011
23/03/2011
05/12/2010
m=E.C2
Tengo miedo y escribo para ahuyentarlo.
Necesito un consejo y en realidad sé que la verdad reside dentro mío
Necesito un Dios, sabiendo que Dios es cada célula de mi cuerpo o una piedra, para el caso
Necesito compañía cuando sé que debo atravesarme solo.
Tengo miedo de mi autoestima, tengo miedo de mi ego.
Y ahora sé que son la cara de una misma moneda.
No le creo a nadie. Desconfío de todas las formas.
Deseo certezas y la única que tengo es saber que no existen tales.
Lo que odio duele y lo que amo duele más.
El auxilio está en mis pensamientos
y
Yo-no-soy-mi-mente.
Pero voy a seguir moviéndome. Lo que no se mueve, muere.
Y eso sí se que no lo quiero.
Necesito un consejo y en realidad sé que la verdad reside dentro mío
Necesito un Dios, sabiendo que Dios es cada célula de mi cuerpo o una piedra, para el caso
Necesito compañía cuando sé que debo atravesarme solo.
Tengo miedo de mi autoestima, tengo miedo de mi ego.
Y ahora sé que son la cara de una misma moneda.
No le creo a nadie. Desconfío de todas las formas.
Deseo certezas y la única que tengo es saber que no existen tales.
Lo que odio duele y lo que amo duele más.
El auxilio está en mis pensamientos
y
Yo-no-soy-mi-mente.
Pero voy a seguir moviéndome. Lo que no se mueve, muere.
Y eso sí se que no lo quiero.
10/10/2010
El aburrimiento para Diana Cohen Agrest
"El aburrimiento irrumpe cuando el deseo se divorcia de los hechos, en pocas palabras, cuando no podemos hacer lo que queremos hacer o cuando debemos hacer aquello que no queremos hacer. Pero también se cierne, amenazador, cuando no tenemos ni idea de lo que queremos hacer. Podemos estar aburridos de cosas (el hastío es el alimento por excelencia de la sociedad de consumo) o de personas (de otros o hasta de nosotros mismos), aunque también podemos sentirnos aburridos cuando nada en particular nos aburre. Lo peor es que, enunciado tautológicamente, el aburrimiento es aburrido."
El aburrimiento para mí
Primer pensamiento: Para mí el aburrimiento es muerte. Es, en mi caso, literalmente la falta de deseo vital.
Heidegger piensa que aburrirse hace tomar conciencia de que se tocó fondo y permite así alcanzar la autenticidad.
Antonio Berni dice que no hay cosas aburridas, sino un enfoque aburrido de las cosas.
Yo pienso que el aburrimiento está directamente relacionado con que, como Hombres modernos, hemos quedado en el medio de dos paradigmas ancestrales:
El primero es el de ser aún mamíferos y haber sido "expulsados" del reino animal. Por razones evolutivas ya no podemos reingresar y vivir como animales, hemos evolucionado y naturalmente quedamos excluídos.
El segundo: la "muerte de Dios" como ícono sociológico, o la inexorable debacle de los sistemas religiosos en este último siglo.
Los impulsos que mueven nuestra condición mamífera y que son perfectamente válidos en el mundo animal ya no son aplicables a la vida del HOMBRE. Y los DIOSES ya no nos dan sosiego, no podemos hacernos trascendentes a través de ellos.
El primero es el de ser aún mamíferos y haber sido "expulsados" del reino animal. Por razones evolutivas ya no podemos reingresar y vivir como animales, hemos evolucionado y naturalmente quedamos excluídos.
El segundo: la "muerte de Dios" como ícono sociológico, o la inexorable debacle de los sistemas religiosos en este último siglo.
Los impulsos que mueven nuestra condición mamífera y que son perfectamente válidos en el mundo animal ya no son aplicables a la vida del HOMBRE. Y los DIOSES ya no nos dan sosiego, no podemos hacernos trascendentes a través de ellos.
Entonces, en conclusión, el aburrimiento a mi entender es el desasosiego de haber quedado en medio del animal y del Dios. Quedamos expuestos a la terrible tarea de realizarnos nosotros mismos, contando cómo única herramienta nuestro confuso, errático y neurótico intelecto.
Por supuesto hay excepciones:
El hombre que vive como bestia y satisface todos sus impulsos, no se aburre, porque se acerca al primer paradigma de volver a lo primitivo, a lo animal.
El religioso no se aburre, porque su trascendencia se fundamenta en su Dios y este le plena de sentido la existencia.
Y yo. Yo me aburro muchísimo. Porque no tengo el suficiente coraje como para vivir como un animal ni soy lo suficientemente idiota como para someterme a un sistema religioso que me de sustento.
El arte, creo yo, es lo único que me puede salvar. Puedo sublimar mis instintos más básicos y creer en él como el más ferviente Cristiano.
03/10/2010
La tara tóxica - Artaud
Evoco el mordisco de inexistencia y de imperceptibles cohabitaciones. Venid, psiquiatras, os llamo a la cabecera de este hombre abotagado pero que todavía respira. Reuníos con vuestros equipos de abominables mercaderías en torno de ese cuerpo extendido cuan largo es y acostado sobre vuestros sarcasmos. No tiene salvación, os digo que está INTOXICADO, y harto de vuestros derrumbamientos de barreras, de vuestros fantasmas vacíos, de vuestros gorjeos de desollados.
Está harto. Pisotead, pues, ese cuerpo vacío, ese cuerpo transparente que ha desafiado lo prohibido. Está MUERTO. Ha atravesado aquel infierno que le prometíais más allá de la licuefacción ósea, y de una extraña liberación espiritual que significaba para vosotros el mayor de todos los peligros. ¡Y he aquí que una maraña de nervios lo domina!
Ah medicina, aquí tenéis al hombre que ha TOCADO el peligro. Has triunfado, psiquiatra, has TRIUNFADO, pero él te sobrepasa. El hormigueo del sueño irrita sus miembros embotados. Un conjunto de voluntades adversas lo afloja, elevándose en él como bruscas murallas. El ciclo se derrumba estrepitosamente. ¿Qué siente? Ha dejado atrás el sentimiento de sí mismo. Se te escapa por miles y miles de aberturas. Crees haberlo atrapado y es libre. No te pertenece.
No te pertenece. DENOMINACIÓN. ¿Hacia dónde apunta tu pobre sensibilidad? ¿A devolverlo a las manos de su madre, a convertirlo en el canal, en el desaguadero de la más ínfima confraternidad mental posible, del común denominador consciente más pequeño?
Puedes estar tranquilo: ÉL ES CONSCIENTE.
Pero es el Consciente Máximo.
Pero es el pedestal de un soplo que agobia tu cráneo de torpe demente pues él ha ganado por lo menos el hecho de haber derribado la Demencia. Y ahora, legiblemente, conscientemente, claramente, universalmente, ella sopla sobre tu castillo de mezquino delirio, te señala, temblorcillo atemorizado que retrocede delante de la Vida-Plena.
Pues flotar merced a miembros grandilocuentes, merced a gruesas manos de nadador, tener un corazón cuya claridades la medida del miedo, percibir la eternidad de un zumbido de insecto sobre el entarimado, entrever las mil y una comezones de la soledad nocturna, el perdón de hallarse abandonado, golpear contra murallas sin fin una cabeza que se entreabre y se rompe en llanto, extender sobre una mesa temblorosa un sexo inutilizable y completamente falseado, surgir al fin, surgir con la más temible de las cabezas frente a las mil abruptas rupturas de una existencia sin arraigo; vaciar por un lado la existencia y por el otro retomar el vacío de una libertad cristalina.
En el fondo, pues, de ese verbalismo tóxico, está el espasmo flotante de un cuerpo libre, de un cuerpo que retorna a sus orígenes, pues está clara la muralla de muerte cortada al ras y volcada. Porque así procede la muerte, mediante el hilo de una
angustia que el cuerpo no puede dejar de atravesar. La muralla bullente de la angustia exige primero un atroz encogimiento, un abandono primero de los órganos tal como puede soñarlo la desolación de un niño. A esa reunión de padres sube en un sueño la memoria, rostros de abuelos olvidados. Toda una reunión de razas humanas a las que pertenecen estos y los 0tros.
Primera aclaración de una rabia tóxica.
He aquí el extraño resplandor de los tóxicos que aplasta el espacio siniestramente familiar.
En la palpitación de la noche solitaria, aquí está ese rumor de hormigas que producen los descubrimientos, las revelaciones, las apariciones, aquí están esos grandes cuerpos varados que recobran viento y vuelo, aquí está el inmenso zarandeo de la Supervivencia. A esa convocatoria de cadáveres, el estupefaciente llega con su rostro sanioso. Disposiciones inmemoriales comienzan. La muerte tiene al principio el rostro de lo que no pudo ser. Una desolación soberana da la clave a esa multitud de sueños que sólo piden despertar. ¿Qué decís vosotros?
¡Y todavía pretendéis negar a importancia de esos Reinos, por los cuales apenas comienzo a marchar!
Publicado en "La Révolution Surréaliste", N° 11 (1928)
Versión de Aldo Pellegrini
Está harto. Pisotead, pues, ese cuerpo vacío, ese cuerpo transparente que ha desafiado lo prohibido. Está MUERTO. Ha atravesado aquel infierno que le prometíais más allá de la licuefacción ósea, y de una extraña liberación espiritual que significaba para vosotros el mayor de todos los peligros. ¡Y he aquí que una maraña de nervios lo domina!
Ah medicina, aquí tenéis al hombre que ha TOCADO el peligro. Has triunfado, psiquiatra, has TRIUNFADO, pero él te sobrepasa. El hormigueo del sueño irrita sus miembros embotados. Un conjunto de voluntades adversas lo afloja, elevándose en él como bruscas murallas. El ciclo se derrumba estrepitosamente. ¿Qué siente? Ha dejado atrás el sentimiento de sí mismo. Se te escapa por miles y miles de aberturas. Crees haberlo atrapado y es libre. No te pertenece.
No te pertenece. DENOMINACIÓN. ¿Hacia dónde apunta tu pobre sensibilidad? ¿A devolverlo a las manos de su madre, a convertirlo en el canal, en el desaguadero de la más ínfima confraternidad mental posible, del común denominador consciente más pequeño?
Puedes estar tranquilo: ÉL ES CONSCIENTE.
Pero es el Consciente Máximo.
Pero es el pedestal de un soplo que agobia tu cráneo de torpe demente pues él ha ganado por lo menos el hecho de haber derribado la Demencia. Y ahora, legiblemente, conscientemente, claramente, universalmente, ella sopla sobre tu castillo de mezquino delirio, te señala, temblorcillo atemorizado que retrocede delante de la Vida-Plena.
Pues flotar merced a miembros grandilocuentes, merced a gruesas manos de nadador, tener un corazón cuya claridades la medida del miedo, percibir la eternidad de un zumbido de insecto sobre el entarimado, entrever las mil y una comezones de la soledad nocturna, el perdón de hallarse abandonado, golpear contra murallas sin fin una cabeza que se entreabre y se rompe en llanto, extender sobre una mesa temblorosa un sexo inutilizable y completamente falseado, surgir al fin, surgir con la más temible de las cabezas frente a las mil abruptas rupturas de una existencia sin arraigo; vaciar por un lado la existencia y por el otro retomar el vacío de una libertad cristalina.
En el fondo, pues, de ese verbalismo tóxico, está el espasmo flotante de un cuerpo libre, de un cuerpo que retorna a sus orígenes, pues está clara la muralla de muerte cortada al ras y volcada. Porque así procede la muerte, mediante el hilo de una
angustia que el cuerpo no puede dejar de atravesar. La muralla bullente de la angustia exige primero un atroz encogimiento, un abandono primero de los órganos tal como puede soñarlo la desolación de un niño. A esa reunión de padres sube en un sueño la memoria, rostros de abuelos olvidados. Toda una reunión de razas humanas a las que pertenecen estos y los 0tros.
Primera aclaración de una rabia tóxica.
He aquí el extraño resplandor de los tóxicos que aplasta el espacio siniestramente familiar.
En la palpitación de la noche solitaria, aquí está ese rumor de hormigas que producen los descubrimientos, las revelaciones, las apariciones, aquí están esos grandes cuerpos varados que recobran viento y vuelo, aquí está el inmenso zarandeo de la Supervivencia. A esa convocatoria de cadáveres, el estupefaciente llega con su rostro sanioso. Disposiciones inmemoriales comienzan. La muerte tiene al principio el rostro de lo que no pudo ser. Una desolación soberana da la clave a esa multitud de sueños que sólo piden despertar. ¿Qué decís vosotros?
¡Y todavía pretendéis negar a importancia de esos Reinos, por los cuales apenas comienzo a marchar!
Publicado en "La Révolution Surréaliste", N° 11 (1928)
Versión de Aldo Pellegrini
28/09/2010
Nadie sabe
Que si se me cae algo, nunca lo levanto. Que me encanta dar cátedra de cosas que no tengo ni idea.
Que no tengo las agallas para vivir realmente mal. Y vivir bien me termina aburriendo.
Que no tengo idea de quien soy.
Que no tengo las agallas para vivir realmente mal. Y vivir bien me termina aburriendo.
Que no tengo idea de quien soy.
02/09/2010
Sino
Cuidado! Muchas más veces de las que quisiera me encuentro difinéndome a través de lo que odio, demostrándo quien soy mediante lo que me causa rechazo o, contándome someramente en lo que me molesta. Mostrando que cosas "no soy".
Desde ya que no creo ser el único. De hecho parece ser que es parte de una convención bastante moderna y popular.
Ahí estoy. Con todo el universo que se me presenta lo que hago mayormente es desechar partes, eliminar creencias, prescindir de ideas, alejar supuestos, repudiar opciones, excluir y cercenar, hasta encontrar un recoveco, una zona en donde me afianzo innegable. Me alío con quien odia lo que odio, con quien descree lo que descreo.
Al analizarlo a detalle descubro que dejarme moldear por "lo que no" deja entrever cierta tibieza de elección y revisándola un poco no parece ser una tendencia demasiado provechosa. Y es que el "no" a algo, no necesariamente implica un "sí" a otra cosa. Justamente ahí reside el problema.
No es tanto la negativa lo que me parece infértil (de hecho la juzgo inexorable y muchas veces necesaria y sana) , sino el hecho de que, probablemente, no me lleve a terminar eligiendo "por sí" otra cosa. Es decir, termina siendo el no por el no. Justificado, desde ya, pero sin un dilema emergente. Eso es lo que me alerta. Por otro lado el "sí a",no sólo implica, a mi criterio, un nivel de conciencia más refinado, sino que además abarca e incluye al "no". Todo "sí" es a la vez un "no a" y es por eso que lo considero tanto más valioso que la negativa sin más.
Entonces, a fin de cuentas, elijo (o elijo elegir, si se me permite el juego de palabras) dejarme moldear por el sí. Por el sí apasionado, desmedido e incondicional. Por la convicción y por el ideal. Olvidarme de la representación iconoclasta y aprender a forjar mi ser por lo que quiero y cada vez un poco menos por lo que desdeño y vitupero.
08/08/2010
Artaud
"Sé que tengo cáncer. Lo que quiero decir antes de morir es que odio a los psiquiatras. En el hospital de Rodez yo vivía bajo el terror de una frase: "El señor Artaud no come hoy, pasa al electroshock". Sé que existen torturas más abominables. Pienso en
Van Gogh, en Nerval, en todos los demás. Lo que es atroz es que en pleno siglo XX un médico se pueda apoderar de un hombre y con el pretexto de que está loco o débil hacer con él lo que le plazca. Yo padecí cincuenta electroshocks, es decir, cincuenta estados de coma. Durante mucho tiempo fui amnésico. Había olvidado incluso a mis amigos: Marthe Robert, Henri Thomas, Adamov; ya no reconocía ni a Jean Louis Barrault. Aquí en Ivry sólo el doctor Delmas me hizo bien; lamentablemente murió...
-Estoy asqueado del psicoanálisis, de ese "freudismo" que se las sabe todas".
26/07/2010
Yo me declaro
Me declaro un soñador. Me costó mucho aceptarlo, darme un lugar a serlo. De hecho, hoy todavía vivo los pequeños temblores de lo que fueron grandes movimientos de placas. Tuve que tener mucho cuidado. Refugiarme a veces, pedir ayuda otras tantas. Pero hoy me declaro, orgulloso, un soñador.
Con mil millones de contradicciones, con un sistema de coherencia que tiene agujeros por todos lados.
No importa.
Debajo de algunas inseguridades, de los autoreproches y regaños hay algo en mí, en el fondo de mi espíritu que lucha por salir a la superficie. Algo verdadero, puro, lucha contra mi intelectualización, contra mi percepción atrofiada de mí mismo, lucha contra el miedo a la mirada de los otros. Está ahí. A veces (muy pocas) lo siento tanto como las más palpables emociones. Tan claro como el odio, el amor o la tristeza. Es una certeza dentro del caos. Un goce por el segundo eterno. Un hachazo de hermosura que dan ganas de llorar de la alegría.
Cuando, durante ese segundo, se corre el velo de lo estrictamente conceptual, veo como todo se transforma en un sueño en donde cualquier cosa puede pasar, un cuadro hermoso en donde las pinceladas hacen al pintor y viceversa.
Debo reconocer que me da verguenza escribirlo, ponerlo en palabras. Y quizás me da verguenza por miedo a que el otro esgrima puntos de vista hiper-realistas, devastadoramente atados a la lógica. O que ni siquiera haga el esfuerzo de tomarme en serio. La burla está al alcance de cualquiera con un poco de apego a lo establecido. Y, porqué no decirlo, soy algo así como bastante vulnerable.
Sin embargo, me recuerdo a mí mismo, que sí entiendo la lógica de lo pactado socialmente, que también vivo en lo obvio, que también quedo atrapado en las miserias, en el goce fútil, en lo tentadoramente tangible. No soy ciego, ni santo, ni loco, ni extremista (aunque, quien soy yo para negar todo eso?). Sólo "sé que sé" que hay algo dentro mío, un soñador, que quiere ver algo más. Que sabe que hay algo más, inexplicable, inalcanzable. Un Yo que presta atención, verdadera atención. Que reconoce, inexorablemente, parte de la realidad como una volátil prosa poética.
Escribir esto es darle un poco más de lugar a ese yo soñador, algo más de terreno dentro de mi conciencia para que, con suerte, me invada por completo.
Con mil millones de contradicciones, con un sistema de coherencia que tiene agujeros por todos lados.
No importa.
Debajo de algunas inseguridades, de los autoreproches y regaños hay algo en mí, en el fondo de mi espíritu que lucha por salir a la superficie. Algo verdadero, puro, lucha contra mi intelectualización, contra mi percepción atrofiada de mí mismo, lucha contra el miedo a la mirada de los otros. Está ahí. A veces (muy pocas) lo siento tanto como las más palpables emociones. Tan claro como el odio, el amor o la tristeza. Es una certeza dentro del caos. Un goce por el segundo eterno. Un hachazo de hermosura que dan ganas de llorar de la alegría.
Cuando, durante ese segundo, se corre el velo de lo estrictamente conceptual, veo como todo se transforma en un sueño en donde cualquier cosa puede pasar, un cuadro hermoso en donde las pinceladas hacen al pintor y viceversa.
Debo reconocer que me da verguenza escribirlo, ponerlo en palabras. Y quizás me da verguenza por miedo a que el otro esgrima puntos de vista hiper-realistas, devastadoramente atados a la lógica. O que ni siquiera haga el esfuerzo de tomarme en serio. La burla está al alcance de cualquiera con un poco de apego a lo establecido. Y, porqué no decirlo, soy algo así como bastante vulnerable.
Sin embargo, me recuerdo a mí mismo, que sí entiendo la lógica de lo pactado socialmente, que también vivo en lo obvio, que también quedo atrapado en las miserias, en el goce fútil, en lo tentadoramente tangible. No soy ciego, ni santo, ni loco, ni extremista (aunque, quien soy yo para negar todo eso?). Sólo "sé que sé" que hay algo dentro mío, un soñador, que quiere ver algo más. Que sabe que hay algo más, inexplicable, inalcanzable. Un Yo que presta atención, verdadera atención. Que reconoce, inexorablemente, parte de la realidad como una volátil prosa poética.
Escribir esto es darle un poco más de lugar a ese yo soñador, algo más de terreno dentro de mi conciencia para que, con suerte, me invada por completo.
19/07/2010
14/07/2010
La pregunta
El error está en la pregunta. Ya formulada con previa respuesta.
No hay honestidad en el interrogante, no hay búsqueda. Es sólo una excusa para inventar posibles futuros.
Todos los de mi tipo nos la hacemos.
Queremos que nos la responda un adulto responsable. Un poder foráneo.
Condenados a respondernos la pregunta queremos una respuesta.
Quiero que la respuesta se congele. Mejor: Que la pregunta no sea más pregunta. Que sea sólo respuesta.
Una Certeza Inamobible.
Afianzada por el deleite, amarrada a la imaginación y a la atención. Sostenida por la Belleza y los detalles de una flor. Confiada y abrazada a la Verdad y el Amor. Al meditar sin miedo al Yo.
La certeza de que quiero estar exultantemente vivo en el momento de morirme.
No hay honestidad en el interrogante, no hay búsqueda. Es sólo una excusa para inventar posibles futuros.
Todos los de mi tipo nos la hacemos.
Queremos que nos la responda un adulto responsable. Un poder foráneo.
Condenados a respondernos la pregunta queremos una respuesta.
Quiero que la respuesta se congele. Mejor: Que la pregunta no sea más pregunta. Que sea sólo respuesta.
Una Certeza Inamobible.
Afianzada por el deleite, amarrada a la imaginación y a la atención. Sostenida por la Belleza y los detalles de una flor. Confiada y abrazada a la Verdad y el Amor. Al meditar sin miedo al Yo.
La certeza de que quiero estar exultantemente vivo en el momento de morirme.
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